En Laviejacleta LVC recibimos con frecuencia estructuras de asientos antiguos. Algunos conservan su identidad intacta. Otros llegan con el cuero tan deteriorado que ya no es posible reconocer su procedencia.
Este fue uno de esos casos.
El cuero original estaba muy deteriorado. No había sello visible ni marca que permitiera identificar su procedencia. Quedaban restos del cuero, pero ya no cumplía su función estructural.
Lo único realmente recuperable era la base metálica.
Se trata de asientos donde el cuero no es un simple recubrimiento. Es la pieza principal. Es lo que sostiene el peso.
Ahí empieza realmente el trabajo.
Cuando no hay molde original
En muchas restauraciones podemos desarrollar la nueva tapa tomando como referencia el cuero original. Pero en este caso no era posible. El deterioro era tal que no servía como base para generar una nueva horma.
Entonces recurrimos a algo que venimos construyendo desde hace años: nuestro archivo de formas.
Hoy contamos con más de 30 hormas desarrolladas a partir de distintos modelos. Ese trabajo acumulado nos permitió probar hasta encontrar la que se adaptaba con precisión a esta estructura.
La elegida fue una horma que realizamos para un asiento de Brooks England, cuya geometría calzó perfectamente con este chasis.
Ahí supimos que el proyecto podía avanzar.
El cuero como estructura
Este tipo de asiento funciona porque el cuero tiene características muy específicas.
No cualquier cuero sirve.
Trabajamos con cuero vacuno curtido vegetal, seleccionando una sección particularmente resistente, con un espesor y ancho controlados que ayudan a evitar deformaciones prematuras.
El cuero no solo cubre: sostiene el peso del ciclista, trabaja en tensión y con el tiempo se adapta al uso sin perder firmeza.
Para lograr esta estructura moldeamos la nueva tapa sobre la horma elegida. El proceso implica hidratación controlada y un secado preciso, trabajando con temperaturas medidas.
Lo suficiente para que el cuero modifique su estructura interna y gane firmeza, pero sin perder totalmente la elasticidad.
Si se extraen demasiados aceites naturales, el cuero se vuelve quebradizo.
Si no se trabaja lo suficiente, queda blando y se deforma.
Ese equilibrio es parte del oficio.
Es el punto que buscamos en cada restauración.
Estructura metálica y reconstrucción
Mientras tanto, la estructura fue completamente desarmada.
El chasis de acero se envió a recromar y se rehizo la pieza faltante, sin la cual el asiento no podía volver a armarse y utilizarse correctamente.
Recién después de eso volvimos a montar la nueva tapa de cuero.
Detalles y terminaciones
Hace un tiempo incorporamos una costura inferior que une ambos lados del cuero y mejora la estructura del conjunto.
En este caso también trabajamos el color a pedido del cliente y sumamos líneas repujadas que realzan el formato tan distinguido de este tipo de asientos.
Cada restauración tiene su carácter, pero el criterio es siempre el mismo: respetar la estructura, fortalecerla y devolverle funcionalidad real
Restaurar es preservar
No siempre sabemos la marca original.
No siempre hay referencias claras.
Pero cuando la estructura vale la pena, restaurar es una forma de preservar la historia de cada bicicleta.
Ver parte del proceso
En el siguiente video se puede ver una parte del trabajo de moldeado y montaje del cuero.
👉https://www.youtube.com/shorts/4W-IIXdIi2s
