ORIGEN

 

Laviejacleta LVC es un taller de cuero donde el oficio, el tiempo y el uso real de los objetos son el centro.

El proyecto nace del cruce entre el trabajo artesanal y las bicicletas, pero su raíz más profunda está en el hacer manual: en el taller, en la materia, en el tiempo dedicado a cada objeto. La bicicleta fue el primer territorio donde ese modo de trabajar encontró una necesidad concreta y una forma clara de expresarse.

El vínculo con el oficio comenzó temprano, entre talleres familiares, herramientas, materiales y procesos ligados a las artes y el diseño.

Más adelante, una formación técnica en artesanías aplicadas a la industria aportó un primer marco, una mirada amplia sobre distintos oficios y una base desde donde seguir explorando.

La verdadera profundidad llegó con el tiempo, a través de un recorrido autodidacta en el taller, trabajando el cuero, probando, equivocándose y aprendiendo con cada objeto.

Durante la adolescencia apareció una bicicleta de paseo de los años 60, desarmada y olvidada. Restaurarla y volver a usarla fue un descubrimiento. Su asiento de cuero conservaba la forma, con marcas del tiempo que sumaban carácter. Al nutrirlo y ponerlo en movimiento, el material respondió. Como la madera o el hierro, el cuero se mantiene vivo a través del uso. Esa experiencia definió una idea que atraviesa todo el taller: los objetos bien hechos envejecen mejor cuando se usan.

En 2011 comenzaron las primeras restauraciones de bicicletas antiguas. En ese proceso apareció una dificultad recurrente: no era fácil encontrar accesorios que acompañaran ese tipo de bicicletas de forma honesta. Cuando existían, muchas veces resolvían solo lo estético, pero no el uso real, la comodidad o la durabilidad; otras eran prácticas, pero no dialogaban con la belleza de esas bicicletas. Empezar a resolver esa falta con piezas de cuero marcó un punto de inflexión y abrió un camino propio.

En 2012 aparecieron los primeros puños de cuero. Sin buscarlo, ese fue el primer producto de Laviejacleta. Puños cosidos a mano, moldeados al diámetro exacto del manubrio, pensadospara ser usados todos los días. Ese trabajo marcó el inicio de un aprendizaje profundo en el moldeado y la costura del cuero.

El contacto con talleres de restauración y con usuarios reales terminó de definir el camino: crear objetos de cuero pensados para el uso, no para la vitrina. Piezas que acompañen el movimiento, el paso del tiempo y la vida cotidiana.

Laviejacleta es un taller chico. No es producción masiva ni busca serlo. Cada objeto se realiza en series limitadas, con procesos manuales que no pueden apurarse ni repetirse de forma industrial. La costura a mano, el moldeado y el trabajo paciente hacen que no existan dos piezas exactamente iguales. Esa diferencia no es un error: es parte de la identidad de cada objeto.

Todos los productos están hechos en cuero vacuno genuino, curtido de forma vegetal. Es una elección consciente. Un cuero que responde al uso, que se marca, que cambia de color y textura, y que convierte cada pieza en algo único. El envejecimiento no se evita: se acompaña.

Con el tiempo, el universo de Laviejacleta se fue ampliando. A los productos pensados para bicicletas se sumaron otros objetos de uso cotidiano, nacidos del mismo criterio de taller, los mismos materiales y la misma forma de trabajar. No como un desvío, sino como una evolución natural del oficio.

Hoy Laviejacleta sigue siendo eso:

un taller donde el cuero se trabaja a mano, con conocimiento, tiempo y respeto por la materia.Objetos pensados para usarse, para durar y para volverse mejores con los años.